En medio del debate nacional por una posible modificación del régimen de subsidios al gas, desde el sur bonaerense volvieron a manifestarse en defensa de la denominada “Zona Fría”.
Dirigentes y referentes locales advirtieron que el beneficio no representa un privilegio, sino una herramienta indispensable para afrontar el costo de vida en regiones con bajas temperaturas.
En ese marco, la dirigente Nerina Neumann sostuvo que “la Zona Fría es una necesidad para nuestra región”, al remarcar el impacto directo que tendría su eventual eliminación en miles de hogares del distrito del sudoeste.
El régimen de Zona Fría permite actualmente aplicar descuentos del 30% al 50% en las tarifas de gas para usuarios residenciales, especialmente en sectores vulnerables, lo que representa un alivio clave durante los meses de invierno.
El sistema fue ampliado en 2021 y hoy alcanza a millones de usuarios en todo el país, incluidos cerca de 90 municipios bonaerenses. Sin embargo, el Gobierno nacional analiza revertir esa ampliación y volver al esquema original, lo que implicaría dejar afuera a gran parte del interior de la provincia.
De concretarse esa medida, los usuarios pasarían a pagar la tarifa plena, con subas significativas en las facturas de gas. Incluso, estimaciones previas indican que el impacto podría ser muy fuerte en zonas donde el consumo es elevado por cuestiones climáticas.
“No es un beneficio, es una necesidad”
En ese contexto, desde la región insisten en que el gas no es un servicio opcional, sino esencial para calefaccionarse y sostener la vida cotidiana. La postura local se alinea con otros reclamos que advierten que eliminar el subsidio afectaría especialmente a sectores medios y vulnerables, en un escenario económico ya complejo. �
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Además, remarcan que las condiciones climáticas del sur bonaerense generan un consumo energético superior al de otras zonas del país, lo que justifica la existencia de políticas diferenciadas.
Impacto regional
El eventual recorte del régimen no solo tendría consecuencias en los hogares, sino también en comercios, pequeñas empresas y actividades productivas que dependen del gas para funcionar.
Por eso, desde distintos sectores políticos y sociales del distrito de Patagones y la región se mantienen en alerta y reclaman que se sostenga el esquema vigente, al considerar que garantiza condiciones más equitativas frente a las desigualdades climáticas.
El debate, que vuelve a instalarse en la agenda nacional, promete generar tensiones entre el Gobierno y las provincias, mientras en el interior bonaerense crece la preocupación por el futuro de un beneficio considerado clave para la vida cotidiana.



