Preocupación en el comercio de la zona por una fuerte caída de ventas

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El comercio de la región volvió a encender señales de alarma luego de conocerse que las ventas registraron una marcada retracción durante marzo y abril, según relevamientos sectoriales y el testimonio de cámaras empresarias.

El retroceso se da en un contexto de consumo debilitado, menor circulación de dinero y dificultades para sostener la rentabilidad de los locales.

Desde entidades vinculadas al comercio regional señalaron que la caída no se limita a un rubro puntual, sino que atraviesa a buena parte de la actividad minorista. Los negocios más afectados serían aquellos ligados al consumo discrecional, como indumentaria, calzado, bazar y artículos para el hogar, mientras que los rubros esenciales muestran un comportamiento algo más estable, aunque sin crecimiento significativo.

Las claves del reclamo comercial:

  • Caída de ventas durante marzo y abril, con impacto en varios rubros minoristas.

  • Menor consumo y circulación de dinero como principal explicación del retroceso.

  • Preocupación por rentabilidad, costos fijos y capacidad de sostener empleo e inversión.

  • Pedidos de medidas de alivio y estímulo a la actividad local.

Qué explican los comerciantes:

Los dirigentes empresariales atribuyen el deterioro principalmente al freno del consumo: salarios e ingresos que no acompañan el costo de vida, mayor cautela de los hogares al gastar y un desplazamiento del gasto hacia bienes y servicios considerados imprescindibles. A eso se suman costos operativos elevados, alquileres, tarifas, impuestos y logística, que achican los márgenes de los negocios.

La preocupación es especialmente fuerte en pequeñas y medianas empresas comerciales, que dependen del movimiento diario y tienen menos espalda financiera para atravesar períodos prolongados de baja demanda. Según las cámaras consultadas, muchos locales redujeron compras, postergaron inversiones y revisan horarios o dotaciones para contener gastos.

Las entidades comerciales sostienen que, si la debilidad del consumo se prolonga, el segundo semestre podría presentar más cierres de locales, recortes de personal y postergación de inversiones. Por eso reclaman medidas de alivio y estímulo a la actividad local.

El contexto regional

El diagnóstico se suma a otros reclamos recientes del entramado productivo especialmente de Bahía Blanca, que viene señalando una recuperación económica más lenta de lo esperado tras las dificultades acumuladas en los últimos meses. En el sector comercial remarcan que la ciudad necesita mayor dinamismo de la demanda, acceso al financiamiento y reglas previsibles para recuperar niveles de actividad compatibles con la sostenibilidad de los negocios.

Fuente: La Nueva

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