Un intenso intercambio en redes sociales volvió a poner en el centro del debate la situación económica del sector agropecuario.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, protagonizaron un cruce por el impacto de las retenciones y el papel de la tecnología en la competitividad del agro argentino.
La discusión comenzó luego de que el funcionario destacara los avances tecnológicos incorporados por los productores rurales y planteara que esas mejoras permitieron aumentar la productividad y compensar parte de los costos del sector.
Desde CARBAP respondieron que el problema central sigue siendo la elevada carga impositiva, especialmente los derechos de exportación, y remarcaron que la innovación no alcanza para neutralizar el efecto de las retenciones sobre la rentabilidad de las explotaciones agropecuarias.
La entidad rural sostuvo que la adopción de tecnología requiere inversiones permanentes y un marco de previsibilidad económica. En ese sentido, argumentó que los productores argentinos enfrentan una presión fiscal superior a la de competidores internacionales, lo que limita la capacidad de reinvertir y crecer.
Además, señalaron que las retenciones continúan siendo uno de los principales reclamos del sector ante el Gobierno nacional.
Por su parte, Sturzenegger defendió la estrategia oficial orientada a la desregulación económica y destacó que la incorporación de innovación, genética, maquinaria de precisión y nuevas herramientas digitales ha permitido mejorar la eficiencia productiva en los últimos años.
El funcionario insistió en que la modernización tecnológica constituye un factor clave para aumentar la competitividad y generar mayores ingresos para el sector.
El intercambio reflejó una tensión que persiste entre el Gobierno y las entidades agropecuarias. Mientras el Ejecutivo destaca los avances en materia de desregulación y reducción de costos indirectos, los representantes rurales insisten en que la eliminación o reducción definitiva de las retenciones sigue siendo una condición indispensable para impulsar la producción, las exportaciones y las inversiones en el campo argentino.

