La tradicional costanera de la ciudad de Carmen de Patagones se encuentra bajo la lupa de autoridades y vecinos ante un progresivo deterioro de sus márgenes ribereños, producto de procesos de erosión que comprometen tanto la integridad urbana como la seguridad de quienes transitan por el paseo.
Tras una reciente inspección visual, el intendente Ricardo Marino advirtió sobre el avance de la erosión en sectores próximos a la ribera del río Negro, encendiendo alertas por el riesgo de colapsos que podrían afectar no solo a personas, sino también a vehículos y a la infraestructura pública.
“Toda esa costa es un riesgo total. Uno no duerme pensando que mañana pueda tener un accidente”, sostuvo el jefe comunal en diálogo con la radio local FM de la Costa.
El fenómeno de desgaste de márgenes en la costanera no es nuevo. Estudios ambientales previos —incluidos trabajos de evaluación de impacto ambiental que afrontan una etapa de participación ciudadana— han destacado la necesidad de estabilizar los suelos ribereños y reforzar las defensas naturales ante la dinámica propia del río Negro, que desemboca en el océano Atlántico pocos kilómetros al sur de la ciudad.
Si bien la municipalidad ya había adelantado estimaciones económicas para obras de defensa costera en años anteriores, la reciente alerta enfatiza la urgencia de avanzar con proyectos concretos que detengan o aminoren la amenaza de desmoronamiento en zonas urbanas de alto tránsito.
En respuesta a la situación, el municipio decidió financiar con recursos propios el proyecto ejecutivo de defensa costera, buscando acelerar su ejecución al evitar demoras administrativas habituales en tramos interjurisdiccionales. La obra, en caso de concretarse, sería clave para frenar la pérdida paulatina de suelo y consolidar una ribera más segura y accesible para residentes y visitantes.
Además, Marino resaltó la importancia de otras obras hídricas para la comunidad, entre ellas una nueva toma de agua destinada a mitigar cortes en el suministro que afectan a distintos barrios cuando el nivel del río disminuye. Estas intervenciones forman parte de un paquete de iniciativas provinciales e interinstitucionales que buscan modernizar la infraestructura urbana.
La preocupación no es exclusiva de las autoridades. Comerciantes y vecinos de la zona costera manifestaron inquietudes por la seguridad y por las potenciales restricciones que podrían imponerse en áreas recreativas que históricamente atraen a locales y turistas durante las temporadas cálidas. La costanera, además de ser un paseo céntrico emblemático, tiene relevancia económica para actividades recreativas y de esparcimiento en la región.



