En medio de la celebración de la 64ª edición de Las 24 Horas de la Corvina Negra, el tradicional concurso de pesca deportiva de Tres Arroyos, se desató una fuerte polémica tras la descalificación de una captura que le hubiera significado a un pescador de Bahía Blanca el premio de una camioneta 0 km.
El certamen, que reunió a más de 5.700 participantes, fue el escenario de un debate que continúa generando repercusión entre los aficionados y competidores.
El protagonista del conflicto fue Fabián Espíndola, que había logrado una pieza de aproximadamente 2,5 kg, posición que lo ubicaba momentáneamente en el segundo puesto del ranking y con derecho a una Toyota Hilux 4×2 como premio. Sin embargo, antes de la ceremonia de entrega, la organización decidió invalidar su logro tras recibir una denuncia formal acompañada de un registro audiovisual.
Según informó el Club Cazadores Tres Arroyos, organizador de la competencia, el material presentado en el video mostraba que la corvina había sido extraída del agua con la ayuda de un “gorro” o red de pesca, un elemento que no está permitido por el reglamento vigente. La institución explicó que, tras verificar la veracidad de la filmación mediante actas notariales y declaraciones de testigos, se procedió a descalificar la pieza, aunque aclaró que no había indicios de mala fe por parte del participante.
Frente a la decisión, Espíndola expresó su indignación en sus redes sociales, calificando lo sucedido como “una vergüenza”, y muchos seguidores de la pesca deportiva en redes y foros respaldaron su postura, alegando que la ayuda externa no estaba claramente definida en el reglamento entregado a los participantes. Críticos del fallo sostienen que la confusión podría haberse evitado con comunicaciones más precisas sobre las herramientas permitidas durante la competencia.
Tras la descalificación, el líder definitivo del concurso y ganador de la Toyota Hilux 4×4 fue Leandro Gabriel Gago, quien obtuvo su corvina negra de 2,853 kg en la madrugada del domingo. Completaron el podio otros competidores con piezas también destacadas, mientras que el caso de Espíndola abrió un debate más amplio sobre la interpretación de las reglas en eventos deportivos de gran concurrencia y el uso de redes sociales y videos como pruebas decisivas.



